Liderar mejor empieza por conocer mejor a las personas.

Talent 1También necesitamos comprender cómo actúan y qué la mueven.

En muchas organizaciones hablamos de talento como si fuera algo evidente.

Decimos que una persona “tiene potencial”, que “es muy analítica”… pero muchas veces lo hacemos desde la intuición. Es cierto que esta ayuda. Sin embargo, cuando hablamos de personas necesitamos herramientas que nos permitan entenderlas mejor.

A lo largo de mi trayectoria profesional, una de las que me han ayudado en la gestión de personas es el informe Talent de TTI Success Insights España.

Este informe nos ayuda a conocer a la persona desde dos aspectos muy importantes: el estilo de Comportamiento, con el que podemos identificar cómo las personas actúan y se comunican en diferentes situaciones; y los Motivadores, que nos ayudan a comprender el por qué “hacen lo que hacen”, qué les da energía y qué puede activar su compromiso.

Dicha herramienta nos da información objetiva sobre nuestros colaboradores, que, con el adecuado liderazgo, nos permite dar a cada persona lo que necesita para dar lo mejor de sí.

En un momento en el que atraer, cuidar y retener talento es cada vez más crucial, comprender a las personas no es un extra, es una responsabilidad del liderazgo.

En próximos posts seguiremos explorando cómo los estilos de Comportamiento y los Motivadores pueden ayudarnos en distintos ámbitos profesionales: desde los procesos de selección y el coaching hasta la mejora de la comunicación y, muy especialmente, a ser mejores líderes para nuestros equipos.

Porque liderar personas comienza con algo muy simple, pero no siempre común: conocerlas de verdad.

¿Qué opinas?
¿Crees que en las empresas dedicamos suficiente tiempo a comprender qué mueve realmente a las personas?

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Transformar la compañía sin perder el rumbo: visión, foco y talento

Transformar la CIA sin perder el rumbo_300426Transformar la compañía sin perder el rumbo: visión, foco y talento

Estamos viviendo una etapa exigente.
El contexto sociopolítico cambia con rapidez, los conflictos internacionales generan incertidumbre y la irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo sectores enteros.

Muchas compañías lo perciben: ya no basta con gestionar el día a día.
Es momento de transformarse.

Pero transformar no significa hacerlo todo a la vez, ni entrar en una dinámica constante de urgencia. Significa avanzar con criterio.

Desde mi punto de vista, hay tres claves esenciales para liderar este momento con solidez.

  1. Reservar tiempo para pensar

En muchas organizaciones faltan horas para todo… excepto para correr.

Sin embargo, una de las decisiones más rentables que puede tomar un líder es reservar cada día entre 30 y 45 minutos para pensar con calma. Sin interrupciones. Sin ruido. Sin reuniones.

Pensar permite ordenar ideas, detectar riesgos, encontrar oportunidades y decidir mejor.

Hoy, parar no es perder tiempo.
Parar es ganar claridad.

  1. Mirar la empresa desde el helicóptero

Cuando estamos atrapados en la operativa diaria, es fácil perder perspectiva.

Por eso es clave elevar la mirada y observar la compañía “desde el helicóptero”:

  • ¿Hacia dónde vamos realmente?
  • ¿Qué mercado tendremos en 3 años?
  • ¿Qué necesita cambiar ya?
  • ¿Qué estamos manteniendo por costumbre?

La visión global ayuda a tomar mejores decisiones locales.

Quien solo mira el suelo, tropieza.
Quien mira el mapa, avanza.

  1. Poner foco y activar el talento

En tiempos complejos, dispersarse sale caro.

Las compañías que mejor evolucionan no son las que hacen más cosas, sino las que concentran energía en lo importante.

Y dentro de ese foco, hay una palanca decisiva: el talento interno.

Aprovechar de verdad a las personas significa identificar:

  • Sus fortalezas reales
  • Sus habilidades diferenciales
  • Su capacidad de aportar valor
  • Su potencial de crecimiento

Este periodo de transformación no se supera con más prisa.
Se supera con más criterio.

  • Más reflexión.
  • Más visión.
  • Más foco.
  • Más talento.

Porque en tiempos inciertos, las mejores compañías no son las que reaccionan más rápido.
Son las que piensan mejor.

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Pensar, Preguntar, Decidir. Claves para que la IA trabaje a nuestro favor.

Pensar preguntar decidir IA

Y ese es uno de los aprendizajes más importantes que estamos incorporando en las empresas.

Podemos pedirle que nos prepare una reunión, que analice un proceso, o que proponga una reorganización. Probablemente responderá con rapidez, de forma ordena y su argumento será convincente.

Pero si no le hemos explicado bien lo que queremos conseguir, lo que está ocurriendo o qué límites debemos respetar, la IA puede ayudarnos a avanzar en la dirección equivocada.

Lo comprobamos también sin tecnología. Cuando como responsables de un equipo no transmitimos adecuadamente las indicaciones de un proyecto, es muy probable que el equipo ponga todo su interés y energía,… en la dirección equivocada, os suena?  Con la IA sucede lo mismo, pero a mayor velocidad.

Por eso, saber preguntar no es únicamente una habilidad técnica. Es una competencia directiva.

Obliga a definir el problema, aportar contexto, distinguir hechos de suposiciones y aclarar qué criterios deben orientar la decisión.

La IA puede ampliar nuestra mirada, ordenar información y mostrarnos alternativas. Pero no puede asumir la responsabilidad de interpretar la realidad por nosotros.

La verdadera ventaja estará en desarrollar la capacidad de formular mejores preguntas y decidir con mayor criterio.

Liderar no es estar por encima del equipo.

Turris_29-6-26

Es estar lo bastante cerca para comprender qué necesita cada persona y lo bastante firme para ayudarla a avanzar.

El pasado 29 de junio tuve la oportunidad de compartir una sesión con responsables de equipo de Turris: «De la teoría a la práctica: cómo potenciar nuestra influencia en los colaboradores».

Fue una buena ocasión para poner al servicio del grupo aprendizajes y experiencias acumulados a lo largo de mi trayectoria profesional, pero también para escuchar situaciones reales, contrastar puntos de vista y seguir aprendiendo juntos.

Con los años he comprobado que un responsable no consigue que las cosas sucedan únicamente organizando tareas o dando instrucciones. Su verdadera capacidad de influencia aparece cuando escucha, observa, pregunta y ayuda a cada persona a comprender qué se espera de ella y cómo contribuye al resultado común.

Estar cerca no significa evitar las conversaciones difíciles ni rebajar la exigencia. Significa conocer al equipo, orientar cuando es necesario, reconocer el trabajo bien hecho y pedir resultados con claridad.

El liderazgo cobra sentido en los pequeños comportamientos cotidianos: una conversación a tiempo, una pregunta que invita a pensar, una corrección clara o un reconocimiento sincero.

Porque las personas no suelen dar lo mejor de sí mismas solo porque se les indique qué deben hacer. Lo hacen cuando encuentran sentido, confianza y un responsable que las acompaña sin dejar de exigirles.

Gracias a Turris por la oportunidad y, especialmente, a sus responsables y a todo el equipo por su actitud, participación e implicación durante la sesión.

La verdadera influencia de un responsable se refleja en aquello que consigue despertar en las personas.

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Antes de empezar a hablar, ya estamos comunicando.

Lluria juny-26En una reciente sesión con un grupo de colaboradores de Lluria, reflexionamos sobre la influencia del lenguaje no verbal en las visitas comerciales.

Solemos preparar con detalle los argumentos, la propuesta, los datos y las respuestas a posibles objeciones. Sin embargo, solemos olvidar que el cliente empieza a formarse una impresión sobre nosotros antes de que digamos una sola palabra: la actitud con la que llegamos, la mirada, la sonrisa, la vestimenta, el saludo, la postura, los gestos o el tono de voz.

Y todo ello también comunica.

Uno de los principales aprendizajes de la sesión fue que no se trata de aprender gestos artificiales ni de interpretar un papel. Se trata de tomar conciencia de lo que transmitimos y actuar con naturalidad.

Cuando existe coherencia entre lo que decimos y la forma en la que lo expresamos, generamos confianza y credibilidad. Cuando nuestras palabras dicen una cosa, pero nuestra expresión, nuestra postura o nuestro tono transmiten otra, el interlocutor lo percibe rápidamente.

También hablamos de la importancia de preparar la actitud con la que afrontamos cada visita. No llegamos igual cuando vamos con prisa, presión o inseguridad que cuando lo hacemos con serenidad, interés y disposición para escuchar.

Comunicar para convencer no consiste únicamente en encontrar las palabras adecuadas. Consiste en conseguir que todo nuestro comportamiento acompañe el mensaje.

En una relación comercial, la confianza no se exige ni se improvisa: se transmite.

Gracias al equipo de Lluria por la participación, la implicación y la voluntad de seguir mejorando.

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